PRÓLOGO DEL LIBRO
Todas las máscaras
Los últimos sesenta años de la historia colombiana se definen a partir de una virulencia sistematizada que desde diferentes frentes –fuerzas oficiales del gobierno, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, bandas criminales- ha generado un luctuoso inventario con dramáticas consecuencias en todos los niveles de la sociedad nacional. Cautelosamente conservadoras, y a estas alturas muy conocidas, las cifras repercuten en la conciencia del país como herida que difícilmente cicatriza: 250.000 muertos con una elevada cuota aportada por la población civil sometida a los horrores del prolongado conflicto, balance al que necesariamente se suman miles de secuestrados y desaparecidos; sin olvidar los millones de desplazados abortados por la guerra. Que tal experiencia se haya dado en el marco tradicional de un sistema político constitucionalmente democrático aporta singularidad al problema. El acuerdo logrado en Cuba entre el gobierno nacional y FARC-EP al cabo de un largo y complejo proceso de negociaciones no resultó  refrendado por el pueblo, como en principio se esperaba, con lo cual una vez más la tan deseada paz se convierte en algo ilusorio. Surge de nuevo el fantasma del temor, y se aplaza inevitablemente la imperiosa reconstrucción social, económica, y humana, en un país diezmado por la Violencia.
Resalta de esta manera la incuestionable importancia que tienen ciertos proyectos de escritura-testimonio encaminados a codificar la fantasmagórica imagen de realidad que surge de la catástrofe. Tal es el intento de Fernando Núñez al proponernos en estos poemas una brutal y esperpéntica galería, a manera de distorsionado retablo donde se muestran condensaciones verbales de la deshumanizadora experiencia. Están aquí las víctimas y sus victimarios, marcados todos por el inefable signo de la derrota: el desaparecido a quien le robaron todo sentido de identidad, los asesinos adictos a la droga del odio, el narcisista tirano que impone su voluntad amparado en la ley de la selva, los innumerables ladrones de cuello blanco, el festín inacabable de los ángeles armados, etc. En fin, están todos, conformando el degradado espectáculo de un país que por encima de la carnavalizada realidad de su realismo mágico distintivo, y su absurda violencia, cae en la irónica paradoja de ser considerado por algunos cuestionables métodos evaluativos “uno de los pueblos más felices del mundo”. Como señala el hablante en algún momento esclarecedor: De un lado, balas, llanto, muerte; del otro, parranda,/ jolgorio, escenario de frívolos festejos./ Aquí felicidad es lo mismo que inconsciencia. El juicio no podría ser más lapidario. Sin duda este elaborado trabajo de Núñez contribuye a la construcción de un archivo socio-literario que –sin proponerse abordar éticamente el tan discutible tema del promulgado perdón- niega categóricamente la posibilidad del olvido. La palabra reclama y asume su papel de testigo.

Teobaldo A. Noriega
London, 2016



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Fernando Núñez
Alarmas armadas

El libro que el lector tiene entre manos es la galería de la infamia del conflicto colombiano. Con poderosos trazos, cada vitrina expone la extensa y siempre incompleta lista de víctimas y victimarios que se erigen y caen en el cruce de balas del país suramericano. En estos tiempos coyunturales, Alarmas armadas ofrece una panorámica poética de los años de la vergüenza que se extienden hasta el presente. Altamente recomendado.


2016 / 112 Páginas